Mick Ronson: "Slaughter on 10th Avenue" (1974)
No hay con que darle, hay algunos que nacen con estrella y otros estrellados. Sin embargo, también están los que acompañan a esas estrellas, los actores de reparto o el partenaire si se quiere que complementan de forma perfecta y ayudan a magnificar al primero. En grandes ocasiones estos segundos tienen una gran calidad artística igual o mejor que la estrella en cuestión pero que si se fueran del ala protectora de este no podrían volar por si solos. Esto no es desmerecerlos sino todo lo contrario, reconocer el aporte y/o valor que tienen, ese trabajo muchas veces silencioso o poco explotado que se pierde tras los flashes hacia la estrella en cuestión.
Uno de esos casos en los cuales sucede esto, es en la primer etapa de David Bowie donde él comenzó a dar sus primeros pasos que luego lo convertirían en una estrella mundial. Su partenaire que lo acompañaría incluso en quizás la etapa más recordada de él, la Glam del personaje Ziggy Stardust fue Mick Ronson. El blondo guitarrista lo secundo desde “Space Oddity” (1969) hasta el disco de covers “Pin-Ups” (1973), colaborando y siendo una pieza muy importante del sonido de discos excelentes como “Hunky Dory” (1971), “The Rise and Fall of Ziggy Stardust” (1972) y “Aladdin Sane” (1973). Ronson le debe tanto reconocimiento a Bowie por ubicarlo dentro de uno de los mejores guitarristas del Rock de los ´70, como así también Bowie le debe a Ronson haber comprendido al detalle lo que este quería personificar con Ziggy, toda la parafernalia y sonido en cuestión conformando una dupla de área letal.

En casi un lustro, esta dupla cotizaba bien alto no sólo como hacedora de grandes temas dentro la carrera solista de Bowie sino también con otros artistas contemporáneos que los rodeaban. Se podría decir que todo lo que tocaba esta dupla lo convertía casi en oro. Además de facturar los excelentes discos mencionados, también trabajaron en conjunto en el Lp “Transformer” (1972) de Lou Reed, el cual se encuentra dentro de los mejores discos de la historia del Rock. Pero esto no es todo, también ayudaron a levantar a una banda que por ese entonces venía haciendo bastante agua y que no causaba sensación alguna como eran los Mott The Hoople. Bowie y Ronson les entregaron el simple “All The Young Dudes” luego nombre del Lp que llevaba esa canción la cual catapultó la carrera de los Hoople y los ubicó como una de las bandas más interesantes del Glam Rock.
Sin embargo, -“todo concluye al fin, nada puede escapar…”- y esa dupla hacedora de éxitos se disuelve rompiendo amistosamente una relación profesional más que fructífera la cual ya desde el siguiente disco de Bowie, “Diamond Dogs” (1974), ya no contaba con los servicios de Ronson. Este último decidió emprender una carrera como solista ya que tenía en una primera instancia todas las de ganar, se había hecho de un nombre como guitarrista de Bowie, era muy buen arreglador musical y además tenía un CV más que envidiable por haber sido participe de algunos de los mejores discos de esa época. Sin embargo, no todos pueden ser estrellas no por falta de calidad sino muchas veces por falta de suerte, y esas cosas de la vida que agregan y quitan matices dentro de una carrera.

El debut en Lp de Ronson fue en 1974 bajo el nombre “Slaughter on 10th Avenue” el cual contó con la colaboración como productor de Bowie -repito se separaron amistosamente-, y algunos músicos que acompañaron a Bowie como solista que por supuesto también lo hicieron durante mucho tiempo con Ronson en esos años. El debut de Ronson es un muy buen disco que aún hoy esta bastante subvalorado, más de lo que corresponde, pero que se ubica como una pieza faltante para terminar de redondear el sonido Glam de esa época. Ya desde la estética “Slaughter on 10th Avenue” se desprende cómo una suerte de hijo directo o continuación del “Ziggy Stardust” de Bowie y esto queda de manifiesto en la contratapa del Lp, una escenografía muy similar al anterior mencionado.
Ya desde el comienzo y revisando la lista de temas que integran la placa nos podemos dar cuenta que el fuerte de Ronson no era la composición. De los siete temas, sólo dos son de su autoría pero incluso esos tuvieron colaboraciones como en “Only After Dark” -junto a Scott Richardson- o en “Pleasure Man/Hey Ma Get Papa”, junto a David Bowie. Esa falencia la suple de maravillas con su punto más fuerte, el buen arreglista y músico que era. El tema “Love Me Tender”, muy conocido por la versión que hiciera Elvis Presley es el que comienza el álbum y ya desde acá se puede apreciar que Ronson tomo hasta el mínimo detalle para parecerse a su ex jefe, como la forma de cantar, sin embargo no esta demás recordar que Ronson hacía las segundas voces en los discos de Bowie. El tema sirve como presentación en un tono bien teatral y esto es una particularidad que se va escuchar a lo largo de todo el disco. Incluso en partes tiene ciertas similitudes al Queen más operístico. El segundo tema es un aporte de Bowie y es tema con un gancho genial llamado “Growing Up and I´m Fine” el cual pareciera haber sido extraído de algún descarte del “Ziggy Stardust”. El Glam Rock allá T-Rex se hace presente en “Only After Dark”.

El siguiente “Music is Lethal” es una canción de arreglos elaborados que en tono de balada pareciera tener mucha influencia de Scott Walker, ese Pop Barroco de arreglos orquestales que siempre fue su marca registrada. El difícil de clasificar “I´m The One” repasa varios estilos dentro de una misma canción y el cual sirve para certificar la calidad musical y artística de Ronson. El siguiente “Pleasure Man/Hey Ma Get Papa” de casi 9 minutos de duración en su primera parte roza la Fusión Rock mientras que en la segunda da paso a una canción Pop. Cierra el Lp el teatral e instrumental “Slaughter on 10th Avenue”, donde la guitarra y más precisamente el punteo de Ronson se llevan los laureles de un tema excelentemente arreglado el cual fuera compuesto por los surfers de The Ventures, pero que el ex guitarrista de Bowie llevó al extremo al convertirlo en una especie de mini-ópera.

Luego de este Lp vendría un segundo llamado “Play Don´t Worry” al siguiente año el cual pasó de forma más solapada que el primero. La industria musical luego tendría cambios radicales y Ronson ya no encajaría dentro de los cánones que imponía el mercado o quizás mejor dicho no supo como adaptarse. De todas maneras, tanto Mick Ronson, como su aporte musical en varios discos de principios de los ´70 y sus dos largas duración como solista son ejemplos insoslayables para entender lo que fue un movimiento y una estética como es el Glam Rock. Definitivamente “Slaughter on 10th Avenue” es un disco de culto, un tesoro para las grandes masas que merece ser redescubierto.
Roxy Music: "Manifesto" (1979)

Cuantas veces nos quedamos con una definición y/o concepto sobre alguien o algo y la sostenemos durante mucho tiempo sin reparar en el mínimo esfuerzo de reverlo y volver a evaluarlo para terminar de convencernos si el juicio final que habíamos tenido en un primer momento era el correcto o por el contrario poder ver cosas que en su momento no hicimos y analizarlas con otra mirada. Esto que sucede a diario con las cosas más comunes de nuestra vida sucede también con la música y más precisamente con los discos. ¿Cuántas veces dijimos “esto es una porquería y bla bla bla” y terminamos luego de un tiempo cayendo en la cuenta de que esa “porquería” no era tan así y lo que en un primer momento era negro pasó a ser si se quiere gris claro? Mil veces, e incluso el ejemplo puede ser al revés, ¿cuantas veces pasamos de un fanatismo radical por algo a escucharlo y aburrirnos o no encontrarle la misma satisfacción que nos despertaba en su momento? De seguro también otras miles. Los motivos pueden ser varios en ambos casos, desde no estar preparado aún en la madurez suficiente para entenderlo, o ya estar muy “crecidito” para esa música adolescente si lo miramos desde la otra vereda. Otro motivo puede ser no tener aún un background social de lo que pasaba en ese momento en la fecha de la edición de ese Lp restándole méritos y quitándole esas aristas que lo enaltecen. Como así también puede no gustarnos más porque nos hace recordar momentos personales que queremos tapar u olvidar y que al escucharlos nos transporta directo a ese pasado. La música es el Soundtrack del Film de nuestras vidas.

Retomemos el hilo conductor de lo que planteábamos al comienzo, darle una nueva oportunidad a un disco y con esto poder tener un veredicto más cercano y porque no más definido de la decisión que tuvimos en un primer momento, que muchas veces puede ser de años.
Algo de esto puede suceder con muchos discos que quedan “perdidos” entre una muy buena discografía de un artista o grupo como puede ocurrir con “Manifesto” de Roxy Music. De buenas a primeras este sexto Lp de la agrupación -sin contar el directo “Viva!”- es visto como un disco de transición en la discografía de la banda. Sin embargo, quedarse sólo en ese concepto es restarle méritos y tirarlo abajo. Siendo objetivo, “Manifesto” esta por debajo de otros álbumes de Roxy pero no tanto como siempre se lo cataloga. Repasemos, los dos primeros Lp son una cachetada de Glam Rock histriónico por parte de Bryan Ferry y la experimentalidad del preciso Brian Eno entregándonos un muy buen debut y un segundo Lp -“For Your Pleasure”- excelente. Siempre recaemos en las figuras de estos dos que al tener un ego tan alto podían ensombrecer a los otros integrantes y esto es tan así porque de alguna forma el excelente guitarrista Phil Manzanera y el muy buen saxofonista Andy Mackay quedaban relegados en protagonismo. Esa lucha de egos terminó con la partida de Eno y “Stranded” ya mostraba un vuelco más hacia el Pop y al Arty y no tanto a lo experimental. Vendrían otros excelentes discos como “Country Life” y “Siren” donde el sello de Ferry cada vez era más notorio.

Cuatro años después de esto y ya con un mercado de consumo musical totalmente diferente de lo que era en 1975 y con una banda que ya sentía esos años de parate y también de diferencias musicales entraron a grabar “Manifesto”. Luego de este trabajo vendría el flojo “Flesh + Blood” pero que aún estando escalones por debajo de la calidad de sus mejores álbumes cae bien parado. Con este último el producto de Rock para FM´s -esto sin desmerecer al genero, ya que tiene excelentes discos- estaba ya declarado, ya que es si se quiere un Lp para Yuppies sofisticados terminando con la frutilla del postre como fue el álbum “Avalon”, el cáliz para las Radios FM para adultos.

“Manifesto” comienza con el tema homónimo al disco donde el ritmo cadencioso no nos transmite demasiado pero sirve como presentación. “Trash” es el corte que salio como simple del álbum y es una canción que impulsada por la guitarra de Manzanera y el saxo de Mackay lo vuelven un interesante ejemplo de New Wave, estilo que ya estaba dando sus primeros pasos. El Pop con estilo sofisticado se hace presente con “Angel Eyes” y la gran ayuda del saxo de Mackay. “Still Falls The Rain” deja en claro el fuerte apego que tiene Ferry para los temas sentimentales y teatrales que tan bien le sientan con su figura de Crooner alternativo y sofisticado, algo que ya vino demostrando desde “Stranded” en adelante pero que cuyos resultados aún siguen siendo positivos. “Stronger Through The Years” baja el ritmo y se convierte en una balada oscura con muy buenos arreglos de guitarra de Manzanera y del siempre cambiante puesto de bajo ahora con Gary Tibbs en las cuatro cuerdas. El lado B del Lp denominado en el disco como “West Side” comienza con el bailable en tono ¿chill out? -faltaba mucho para esto- de “Ain´t That So”. “My Little Girl” es un claro ejemplo de Pop para FM mientras que “Dance Away”, es una autentica gema Pop con estilo, altura y elegancia. El ritmo bailable vuelve con “Cry, Cry, Cry” y cierra el álbum “Spin Me Round” en tono melancólico y sentimental.
Volvamos al comienzo de la nota y realicémonos la misma pregunta, y la conclusión que sacamos es que “Manifesto” no se trata del mejor disco de Roxy Music pero tampoco el peor, ya que posee buenas canciones en su generalidad, sin embargo si aún así lo fuera ¿cuantas bandas de hoy no llegan a realizar ni de cerca un Lp así?.
The Sound: "From The Lions Mouth" (1981)

¿Habrá algún estilo musical tan maldito dentro del Rock como el Post Punk? De seguro, si empezamos a hilar fino encontraremos en los distintos estilos las historias más diversas, retorcidas y oscuras. Pero el Post Punk, ya por erigirse como una continuación de la explosión del Punk pero en una veta más oscura, podríamos asegurar que esta dentro de los primeros puestos de los estilos malditos. A las pruebas me remito, el máximo ícono y figura de este genero como es y será Ian Curtis se suicidó ahorcándose a la edad de 23 años, justo en el momento más álgido de la carrera de los Joy Division. Además de tener grandes rasgos de depresión, sufría de epilepsia -la cual iba en aumento como también la popularidad de la banda-, y como si todo esto fuera poco tenía agorafobia. La trunca carrera de Curtis alimentó aún más el mito en torno a su figura como siempre sucede con los artistas que mueren jóvenes y de manera fulminante. El legado de Curtis, a pesar de sólo haber editado dos discos oficiales con Joy Division -uno incluso póstumo-, se abrió en varias ramificaciones, desde la creación de otra agrupación como es New Order de las cenizas de su anterior banda hasta la copia infinita de varios grupos y aún más cantantes que replican la voz de barítono de Curtis llegando hasta estos años, caso Interpol, Editors, White Lies, The National y varios más.
Por supuesto, una escena y un estilo musical no se crea ni genera por una sola persona sino por consecuencia de varios hechos, por este motivo a finales de los ´70 y principios de los ´80 comenzaron a aparecer varias agrupaciones con un sonido bien marcado en las bases de bajo y batería, con aires lúgubres y oscuros pero bien intensos en lo rítmico. Bandas como Echo and The Bunnymen, The Chameleons, los primerísimos U2 y The Cure, Gang of Four, Magazine y varias más integran las largas filas del Post Punk, por supuesto cada una con una diferencia y/o estilo más personal en la comparación entre ellas.

Sin embargo, hubo una banda que también está enmarcada por una suerte de historia maldita bien fiel al Post Punk como son los Londinenses de The Sound. Ellos son hoy por hoy considerados como una banda de culto ya que no gozaron ni rozaron la popularidad de algunos de sus contemporáneos. Incluso la tragedia también rodeo a la banda ya que su cantante Adrian Borland se arrojo a la vías del tren en el año 1999 consumido por una larga depresión, ya cuando The Sound hacía rato que había dejado de sonar en los escenarios.
Apartémonos de los trágicos hechos anteriores y vayamos a lo estrictamente musical, The Sound tuvo una corta carrera entre los comienzos de los ´80 hasta el ´87 editando 5 álbumes pero son quizás los más interesantes e importantes los dos primeros, “Jeopardy” de 1980 y “From The Lions Mouth” de 1981. Este último quizás se ubique como el mejor de su carrera ya que los encuentra más maduros que en su primer Lp sin perder en intensidad pero ganando en personalidad. Integrados por el ya mencionado Borland en la voz y guitarra a la banda la completan Michael Dudley en batería, Graham Green en bajo y Max Mayers en los teclados.

“From The Lions Mouth” se ubica justo en el medio dentro de la calidad artística de The Sound ya que tiene la intensidad de “Jeopardy” y la oscuridad de “All Fall Down” sin caer en los extremos de cada uno. Un sonido potente, limpio, pero enmarañado en melodías algo oscuras y con letras de dudas, temores y angustias existenciales es lo que se percibe al instante en la escucha.
Esa presencia en el sonido ya causa intriga y curiosidad desde la portada misma del disco, siempre el arte de tapa termina de redondear el concepto de un álbum -por supuesto hablando desde la vieja escuela para escuchar discos, no el download claro- la cual en este caso se trata de un óleo del pintor inglés Briton Riviere que hace referencia al profeta Daniel cuando fue arrojado por un complot en contra suya al foso de los leones sin recibir rasguño alguno por parte de ellos. La conexión musical con la portada va por el lado de lo oculto y oscuro, pero lejos está de tener un concepto triunfalista como en la historia sino que podría realzar la figura de mártir, más emparentado con las letras del álbum.

Ya desde el comienzo del álbum con “Winning”, bien intenso y con unos teclados obsesivos en su sonido la letra de la canción habla sobre sacar fuerzas de la adversidad para poder seguir adelante, pero se mezcla con ironías que pueden dar a entender el beneplácito que tiene Borland por vanagloriar a la derrota.
Todo el Lp gira en torno a esas letras oscuras, ambivalentes, densas y tortuosas, como el de tener un objetivo en claro pero no alcanzarlo nunca -“Sense of Purpose”-, o la pesimista visión de la humanidad muerta en vida -“Skeletons”-, la angustiosa certeza de que tarde o temprano hay que hacerse cargo de los errores cometidos -“Judgement”-, espíritus que poseen cuerpos -“Possession”-, o sobre la llegada del fin de los tiempos en la marchosa y apocalíptica “New Dark Age”.
Luego de “From The Lions Mouth” vendría un tercer álbum como el muy oscuro “All Fall Down” con el que el sello Korova Records los echó por poco “comerciales” ya que no se estaban acercando al Pop como si lo empezaron a hacer otras bandas contemporáneas del Post Punk. Siempre existe esa figurita difícil, la cual es buscada por sobre lo conocido y lo obvio y dentro del Post Punk podrían ser los The Sound y su álbum “From The Lions Mouth”.
Aztec Camera: "High Land, Hard Rain" (1983)

Los sellos discográficos son -¿eran?- esas factorías musicales que siempre estuvieron arraigadas a los músicos y que llevaron de la mano a distintos artistas. Las hay de todo tipo, desde las multinacionales y grandes corporaciones -que hoy por hoy sienten los embates del cambio en el consumo musical-, hasta los pequeños sellos independientes -muchas veces impulsado más desde el corazón que por el rédito económico- los cuales defienden la libertad compositiva del artista por sobre las modas. Ahora bien, el consumidor de música pasajera no recae en estos detalles, quien es el sello que está detrás del artista, que tipo de grupos esta dentro de su catalogo, si existe alguna línea musical dentro de su idiosincrasia, etc. Sin embargo, el oyente ya curtido, quiere y debe saber -por su propia inquietud- que tal sello tiene una línea de artistas musicales en particular, y también debe saber que como así existen bandas que son el ABC del Rock, también hay sellos discográficos que son de referencia básica.
Por ejemplo, los Beatles y la Parlophone, los Stones en la Decca, los Doors en la Elektra, Led Zeppelin en Atlantic y así con muchos más. Como así también sellos clásicos que se abocaron a determinados estilos musicales, la Motown y su hermana Tamla con el Soul, Stax con el Funk, Sun Records con la prehistoria del Rock grabando a Elvis, Carl Perkins y Johnny Cash entre otros. Como olvidarse del sello 4AD con claro énfasis por el Dream Pop en los ´80 y ampliando su catalogo hasta estos días con artistas como Bon Iver, Rough Trade cubriendo el Punk, Post Punk y sus derivados, Sub Pop que cubrió el Rock Alternativo o Creation Records que fue el trampolín de Inglaterra hacia el Mundo para los grupos de los ´90 en el Reino Unido. Por supuesto, esto fue sólo una pequeña enumeración muy por arriba de algunos sellos y sus particularidades, no hay que dejar de lado los más independientes, los que podrían entrar dentro de la movida del DIY -hacelo vos mismo-, acá incluso existen aún más. Uno de los tantos cuya historia es bien noble a las tradiciones del “Do It Yourself” es la del efímero sello escocés Postcard Records que supo tener entre sus filas a grupos muy interesantes pero muy poco reconocidos en la década del ´80. Bandas como los Orange Juice, Josef K, The Go-Betweens o los Aztec Camera fueron la carta de presentación de ese novel sello que era impulsado bien a pulmón. Por supuesto la competencia no dio tregua y el mismo tuvo que cerrar y varios de estos grupos emigraron hacia otros sellos de más envergadura pero la semilla fue plantada en la Postcard Records.
A mediados de los ´80 en el Reino Unido uno de los tantos estilos musicales que se forjó en esa década fue el del Jangle Pop, cuya principal referencia eran los grupos de guitarra de los ´60 similares a The Byrds, los cuales tenían un típico sonido en el instrumento de seis cuerdas. Además de esta particularidad tenían un gran apego por la melodía y sus letras eran sobre tortuosos desamores y dudas existenciales varias. Los Aztec Camera, grupo formado por un muy joven
-no llegaba a los 20 años- Roddy Frame suele encolumnarse dentro de esa camada de bandas de Jangle Pop. De todas maneras, si hiláramos fino, su primer Lp, “High Land, Hard Rain”, es el único que entraría dentro de este estilo ya que en los siguientes la carrera del grupo variaría de acuerdo a las modas reinantes, pero eso ya es otra historia.
Su primer disco, hoy a la distancia tiene un sonido que al instante uno puede darse cuenta de la fecha de su elaboración, principios de los ´80, más precisamente 1983. Sin embargo, lo que para muchos puede ser quedarse en una foto antigua en color sepia, en los Aztec Camera los vuelve aún más interesantes ya que enmarca de forma precisa el registro de una época y de un momento. Para muchos pueden ser vistos como una copia trunca de The Smiths, pero son mucho más que eso, primero porque su primer álbum salió antes que el de Morrissey y cía y segundo porque tenían temas
-por lo menos en esa primera placa- que los sostenía como una cosa seria. El entramado de guitarras creaba un Pop perfecto, sin estridencias, dulce, pero sin llegar a ser
simplón ya que además tenía sonidos exóticos y personales que le de daban su propio sello. Está bien, después cayeron derrotados al no contar con la imagen de
crooner indie romántico de Morrissey ni temas que supieran meterse en el inconciente popular de la sociedad.
Volviendo al sello Postcard Records, este edita los primeros simples de Aztec Camera pero es con el sello Rough Trade con el que lanzan su primer Lp.
El disco abre con “Oblivious”, cuyas guitarras acústicas y una línea de bajo sostenida marcan la melodía de la canción. Unos arreglos con aires de flamenco le dan ese toque personal que junto a la voz personal y romántica de Frame lo volvieron uno de los highlights del grupo. El espíritu si queremos decir alegre se vislumbra en todo el disco y lo dejan en claro ya desde el primer tema. Guitarras de Folk Celta se hacen presente en el inicio de “The Boy Wonders”, las cuales dejan paso a un Pop muy pegadizo. Cambios de ritmo constantes y citas exóticas es lo que nos vamos a encontrar a lo largo de todo el Lp. La voz de desencanto de Frame marcan el pulso en “Walk Out To Winter”, un tema que baja un poco el ritmo del comienzo pero que sigue sosteniendo la gran calidad compositiva. Luego siguen otras dos buenas canciones como “The Bugle Sounds Again” y “We Could Send Letters”, las cuales en tono de balada son más reflexivas y nos muestra a Frame como un muy buen compositor de letras de desamores.
El Pop vibrante y contagioso vuelve con “Pillar To Post”, un tema emparentado en su sonido a los contemporáneos The Housemartins
-sí el grupo de Norman Cook, el de Fatboy Slim-, por su parte “Release” que arranca tímida con un sonido casi en tono de Bossa Nova se convierte al final en un Pop desenfrenado. Cierran el Lp la misteriosa “Lost Outside The Tunnel”, la balada
tristona de “Back on Board” y la acústica y sentida “Down The Dip”, la cual sólo cuenta con la guitarra y la voz melancólica de Frame.
Luego de este disco la carrera de los Aztec Camera cambiaría en varios aspectos, desde los estilos musicales, adaptándose a las tendencias reinantes con un muy buen Lp como “Stray”, aceptables como “Frestonia” y “Knife” o muy malos como “Dreamland”. Incluso Frame conservaría el nombre del grupo pero en algunos álbumes ya casi se vislumbraba como una carrera solista de él ya que de los miembros originales solo estaba él.
Postcard Records pasó a mejor historia ya hace rato, sin embargo fue el cobijo para que muchas bandas escocesas -siempre un poco a la sombra de las de Inglaterra- formaran parte de una escena musical que quizás hoy por hoy esté oculta para la mayoría pero que vale la pena rescatar y apreciar además de servir para definir a una de las tantas escenas musicales de los ´80 en el Reino Unido.
Electric Light Orchestra: "Time" (1981)
La pregunta podría ser: ¿Cuál es el siguiente paso de una banda de rock luego de haber editado su disco más vendedor, popular y que contiene canciones que se metieron en el inconciente de las personas? La respuesta tiene dos opciones, tratar de seguir el camino ya cimentado por ese trabajo y seguir “facturando” repitiendo una y otra vez lo mismo para obtener resultados satisfactorios y económicos o darle la espalda a ese éxito y realizar un trabajo totalmente diferente. Dentro del Rock, algunos grupos decidieron elegir el atajo de la primera opción mientras que otros decidieron inclinarse por la segunda, ejemplos sobran en ambos casos.

Uno de esos grupos que dejó todas las luces del éxito -o lo encaminó en otra dirección- fueron los Electric Light Orchestra, más conocidos como la ELO, cuando después de editar el ultra vendedor “Discovery”, el cual contenía los hits rendidores -en cualquier fiesta que se precie- como “Shine a Little Love”, “Last Train To London” o “Don´t Bring Me down”, sin dejar de lado incluso hits radiales como “Confusion” o “Midnight Blue” editan el álbum conceptual “Time”. Hagamos una regresión y situémonos en 1979, en materia musical el estilo que era la vedette era la música Disco y muy pocos grupos hicieron la vista gorda a este movimiento y tuvieron sus quince minutos -para algunos se convirtió en mucho más- de coqueteo y affaire con el Disco. Incluso algunos grupos quedaron encasillados injustamente dentro de este movimiento como los Bee Gees y hasta por ahí nomás la misma ELO. Los Kiss y los Stones tampoco se salvaron y estuvieron a la orden del día con sus respectivas canciones Disco, por supuesto no todos quedaron tan en ridículo con el paso del tiempo y en algunos casos esas canciones se convirtieron en un clásico de su discografía.

Ya para comienzos de los ´80 una vez más la industria musical estaba en constante cambio y Jeff Lyne, siempre comandando a la ELO, decide dar una vuelta de timón de 360 grados al editar “Time”, un álbum conceptual que recoge el guante que había hecho con el Lp “Eldorado” a comienzos de los ´70. Esta nueva aventura musical de Lyne fue bastante “jugada” ya que para esa década los discos conceptuales estaban de vuelta ya hace rato porque su época de gracia había culminado hace tiempo. Sin embargo la mente siempre hábil de Lyne no iba a pecar de tan obvia e ingenua, no realizaría un Lp medio densón, largo y con una trama tirando a aburrida como en el mayor de los casos tienen los álbumes conceptuales, sino todo lo contrario, se trata de una gema Pop, bien moderna, que incluso hoy a la distancia suena contemporáneo. Con unas cuidadas voces -siempre presentes como en todos sus trabajos- vuelven a transitar en algunas canciones ese fiel apego por esos sonidos comúnmente catalogados como Beatlesque, que en más de una vez los comparó con los fabulosos cuatro. Incluso, el desapego de Lyne por todo su anterior trabajo queda en claro ya desde la portada del disco. Es la primera de los nuevos Lp´s que no cuenta con el típico logo del grupo, toda una declaración de un nuevo comienzo para la ELO.

Si “Time” es un álbum conceptual tiene que tener una trama y la misma relata la historia de un hombre que es transportado en el tiempo hasta finales del Siglo XXI. En ese espacio-tiempo queda fascinado por todo lo que lo rodea pero a contramano de esta alegría se siente en desgracia por haber dejado en este viaje a la mujer que ama. Para suplir esto se lo ha dejado con una mujer-robot pero por supuesto no puede reemplazarla porque ella no puede amar y el tampoco puede hacer lo mismo con un robot. Decide terminar con todo esto y pide volver a su tiempo, deseo que le es negado. Como consecuencia de esto emprende una huida con vicisitudes varias hasta que al final es devuelto a su año de origen.

“Time” abre con “Prologue”, una voz robotizada que ya nos avisa del viaje a una nueva dimensión, la cual sigue con “Twilight” una canción Pop perfecta, con voces bien cuidadas y un ritmo contagioso y alegre. Por su parte “Yours Truly, 2095”, “From The End of The World”, “Here is The News” o “Another Hearts Breaks” exploran los sonidos de moda como la New Wave o el Synth Pop. Sin embargo, el regreso a esas melodías cuasi progresivas y de voces perfectas, lo encontramos en los excelentes “Ticket To The Moon”, “Rain is Falling” o “21st. Century Man”. Otros ritmos que se encuentran en “Time” pueden ser el Reggae Blanco -también explotado por esos años- de “The Lights Go Down”, o el Pop Radial de “The Way Life´s Meant To Be” y el Rockabilly de “Hold on Tight”, temas más emparentados al sonido que haría en años venideros con el mega grupo The Travelling Wilburys.
Jeff Lyne, a la distancia, siempre miro de reojo los últimos trabajos de la ELO, discos buenos pero menores comparados con la discografía de la banda. Sin embargo, es injusto que “Time” sea posicionado en este escalafón, un Lp que tuvo que lidiar con la sombra del exitoso “Discovery” pero que en materia musical ofrece mucho sin pedir nada a cambio. Un álbum injustamente subvalorado y pasado siempre por alto dentro de la discografía de ellos y mucho más si hablamos del gusto popular. Sin embargo nunca es tarde para redescubrirlo.
Tom Tom Club: "Tom Tom Club" (1981)
Hay discos ya editados que si fueran lanzados por estos años serían totalmente contemporáneos a los sonidos de este nuevo milenio y no quedarían en ridículo para nada. Parte de esto se debe a que hay muchos grupos que más allá de tener sonidos “actuales” miran de reojo al pasado tomando conceptos y estilos de este último. Sin embargo, no nos vayamos del verdadero mérito, el haber tenido un sonido de avanzada que aún hoy a la distancia pueda sonar actual y no añejo. Discos de esta índole hay muchos, algunos muy reconocidos, otros no tanto y algunos más que se mantienen como álbumes de culto, reacios a ser reconocidos por las grandes masas como puede ser el primer Lp de los Tom Tom Club.
Esta banda que en una primera instancia puede ser ubicada como New Wave debido a su origen allá por los tempranos años ´80, fue creada por Tina Weymouth y Chris Frantz, bajista y baterista de los Talking Heads de David Byrne. En una primera instancia fue creado como un grupo paralelo y casi como un proyecto libre en el cual podían entrar y salir sin problema diversos músicos, productores y demás artistas viéndolo como un gran colectivo de ideas y personas. Sin embargo, su primer disco, homónimo a la banda, es un híbrido entre el incipiente Rap que se estaba gestando en Nueva York junto a otros sonidos ya más de discoteca sin llegar a ser Disco, más emparentados con el Funk pero adornados bajo la New Wave. A grandes rasgos una ensalada de sonidos. Lo que sí queda claro es que es un disco de avanzada para la época en que se editó, sirviendo como fuente de inspiración para futuros sonidos y/o estilos. El tiempo lo fue transformando en un álbum de culto y las masas lo fueron olvidando convirtiéndose en uno de esos tantos excelentes discos olvidados.
Tom Tom Club en su formación se completaba además de los dos Talking Heads, con Adrian Belew en guitarra, Tyrone Downie en teclados, Uziah Thompson en la percusión y las hermanas de Tina Weymouth como coristas, sin dudas este grupo fue un gran colectivo de personas.
En una primera instancia Weymouth y Frantz habían fichado a Lee “Scratch” Perry para la grabación del álbum, sin embargo este nunca se apareció por el estudio. Ante esta falta de faro guía decidieron seguir con el famoso Do It Yourself y que toda la responsabilidad recaiga en ellos. Sin embargo si contaron con la ayuda técnica del -jamaiquino- joven ingeniero de sonido Steven Stanley. La premisa parecería que si o si necesitaban un ingeniero de esas tierras para realizar el Lp y esto tiene muchos fundamentos lógicos en el sonido de la banda ya que tiene raíces Afroamericanas por doquier.

Canciones como “Wordy Rappinghood” hoy a la distancia, más allá de tener cierta reminiscencia a los ´80s pueden codearse con total normalidad entre temas de bandas contemporáneas. Esta canción, fue un prototipo de Rap que luego serviría como fuente de inspiración para varios grupos de este estilo que por esos años eran más vistos como una especie de Dj´s pinchadores o sampleadores de Lp´s más que como artistas en sí mismos. “Genius of Love”, su segundo simple, también de corte bailable, en este caso más New Wave que el anterior también supo cosechar varios elogios. Además de estos temas hay otras muy buenas canciones como “Lorelei”, “Tom Tom Theme”, “L´ Elephant” o “As Above so Below” más experimentales y con sonidos tribales. “On On On On” es un guiño al Pop pero en “Booming and Zooming” vuelven a las experimentaciones.
Luego de este Lp los Tom Tom Club editaron un siguiente Lp como es “Close To The Bone” pero la novedad ya había pasado y las muy buenas canciones que contenía este primer trabajo no se repitieron en el segundo. De todas maneras este primer álbum de ellos marcó gran parte de los ´80 y buena medida de los ´90 ya que artistas de la talla de 2Pac, Grandmaster Flash & The Furious Five, Ziggy Marley, Coolio y varios más samplearon en sus propios trabajos temas de los Tom Tom Club.
Por último cabe mencionar que en el 2009 se lanzó en versión Deluxe la reedición de este primer trabajo contando con todo el disco original, simples como el “Under The Boardwalk” -no tiene desperdicio-, varios remixes y el segundo Lp “Close To The Bone” editado por primera vez en formato CD junto con Bonus y varios remixes más como para empacharse bailando con su música.
Neil Young: "On The Beach" (1974)
La gran mayoría de los grupos y/o solistas que tuvieron o tienen varias décadas de actividad en su haber están más propensos a poseer dentro de su discografía un álbum
“maldito”. Esto último puede leerse de varias formas, desde un disco
oscuro dentro de su historia, un Lp que por diversos motivos fuera o es ignorado por parte de la crítica o el público, como así también que su concepción este encumbrada por letras depresivas y/o deprimentes que tengan que ver con el momento personal del artista en cuestión, y la lista de explicaciones al concepto de disco
“maldito” sigue.
Incluso, en algunas ocasiones, pueden encontrarse todas estas como es el caso del disco “On The Beach” de Neil Young. La discografía de Young es muy extensa y debido a esto a tenido grandes momentos
-los ´60 y ´70-, algunos traspiés
-década del ´80-, un resurgimiento
-los ´90- y dentro de su vasta historia hubo un período personal que fue bastante oscuro cosechando más de algún que otro disco
“maldito”. Veamos, el Lp en vivo “Times Fade Away” desde su edición en 1973 hasta ahora se encuentra descatalogado y nunca fue editado en CD. La misma suerte estaba corriendo este “On The Beach”
-el cual lo sigue en cronología histórica-, ya que nunca fue bien visto por el propio Young porque revisitaba un período por el que no quería recordar. El vinilo había dejado de fabricarse y sólo subsistió en formato cassette hasta que en el año 2003 recién volvió a las tiendas de discos en CD.
Esta curiosa historia sobre su edición ya convierten a “On The Beach” en un disco
“maldito” por excelencia, sin embargo esto no acaba acá ya que existen más motivos para seguir edificando y construyendo ese misterio en torno a este álbum.
En el momento de su edición, 1974, Young pasaba por un período depresivo ya que había perdido, a causa de las drogas, a su gran amigo y guitarrista Danny Whitten, integrante de los Crazy Horse, la banda de acompañamiento durante sus giras. Por tal motivo, el aire que se respira en el álbum es de decepción, depresión y reproche.
Incluso, ya desde la tapa del Lp, la cual en una primera ojeada puede parecer pintoresca, naif o porque no alegre, en realidad tiene un concepto que dista mucho de la diversión. En la misma se puede ver a Young parado mirando hacia el mar y de espaldas a una mesa con sombrilla y dos reposeras. Esto es un claro mensaje hacia el libertinaje de la Costa Oeste dándole la espalda a la fama y al reconocimiento
-su disco anterior “Harvest” lo llevó a esto- rechazando e ironizando a todo aquel que se hubiera convertido en algo superficial. El Cadillac sepultado bajo la arena es una clara alusión irónica a la imagen de jolgorio eterno que se tiene de este automóvil dentro de una pileta representando el despilfarro y el
“reviente” cuando se alcanza cierto nivel de fama.
En el momento de su edición, el disco no tuvo una buena aceptación por parte del público como así también por parte de la crítica especializada
-todos esperaban un “Harvest 2”-, sin embargo el tiempo se encargó de ubicar a este Lp como uno de los mejores dentro de su discografía. De todas maneras, el rótulo de disco
“maldito” nadie se lo puede robar.
De forma segura se puede indicar que este es uno de los trabajos
-junto con “Tonight´s The Night”- de los más oscuros de su discografía donde las letras son un fiel reflejo por lo que su alma estaba pasando por esos días. Estos dos álbumes fueron grabados casi de una forma un poco cruda y alternó sesiones irregulares donde Young utilizó varios músicos de sesión y algunos invitados, variando sus instrumentos a los cuales les daba unos arreglos poco pulidos. Parte de esta
“desprolijidad” se debió a que por esos días el consumo de estupefacientes por parte de él fue en aumento debido a su depresión.
El Lp abre con “Walk On”, el cual
-como toda la cara A del álbum- tiene un ritmo alegre que contrasta con la ironía de su letra. Se ríe de si mismo y casi con una mirada cínica expresa su deseo de seguir viviendo y peleándola día a día. “See The Sky About To Rain”, se presenta como una balada en tono Country con Young sentado en el piano refiriéndose a esas cosas simples de la vida como es quedarse sentado a ver el cielo a punto de llover apreciando la belleza que lo rodea. En esta canción ejecuta la batería el integrante de The Band, Levon Helm, mientras que en el siguiente tema, Rick Danko, también miembro de ese grupo, lo hace en el bajo. Ese tema es “Revolution Blues”, el cual está inspirado en el asesino Charles Manson contando también con la colaboración en guitarra rítmica de un viejo compañero de ruta como es David Crosby. La letra de esta canción significó más de un dolor de cabeza para Young ya que detrás de esos tajantes acordes se esconde una letra llena de ira, rabia y furia que tiene como objetivo a los falsos Hippies
“ricachones de fin de semana” que veían esto sólo como un movimiento de tendencia más que una filosofía de vida. “For The Turnstiles” es una mezcla entre el Country con el Folk el cual tiene a Young tocando el banjo.
El Blues se hace presente con “Vampire Blues” dedicado de forma explícita a la industria del petróleo. Estamos llegando al final del disco y quizás a sus mejores canciones o por lo menos las más sentimentales y/o desgarradoras. Ese trío final comienza con el tema que da título al álbum el cual en forma de canción es su declaración acerca de la soledad que produce la fama. En este tema, otro viejo conocido se hace presente como es Graham Nash en este caso en el piano.
Por su parte, “Motion Pictures”, al igual que la mayoría de sus canciones de este álbum tiene un objetivo, y en este caso es la relación amorosa con la que acababa de terminar. El Lp lo cierra “Ambulance Blues”, otra sentida canción donde la voz dulce pero a la vez tan personal y sufrida que tiene Young le dan cuerpo y espíritu al tema.
Más allá de haber estado descatalogado durante tanto tiempo, como así también tener en su prosa una de las letras más depresivas de su discografía y haber sido
basureado en el momento de su edición, “On The Beach” se encuentra como uno de los preferidos por parte de los seguidores más acérrimos de Young. Parte de ese halo de misterio y mística que lo ubicaron como un disco
“maldito” lo envuelve toda la historia que se encuentra detrás de él volviéndolo quizás más atractivo e interesante, porque lo fácil y sin esfuerzo no tiene gracia, ¿no?.
Pink Floyd: "The Division Bell" (1994)

Hay títulos de discos que son alegóricos y categóricos, los cuales en una palabra o frase ponen de manifiesto una postura, pensamiento o sensación por la que puede estar atravesando ese grupo o solista. Ejemplos hay para todos los gustos y en cada estilo, algunos son más evidentes y en otros esa declaración se encuentra más solapada y hasta puede vincularse con sucesos o hechos por los que estuviera atravesando una sociedad y/o grupo de personas. Algunos de ellos y de los más variados pueden ser el “Disintegration” de The Cure el cual deja bien en claro la rotura o desmembramiento que estaban atravesando ellos a finales de los ´80. El “Bridge Over Troubled Water” de Simon and Garfunkel que utilizando un eufemismo también deja en evidencia los momentos turbulentos por los que estaba pasando el dúo.
Otros títulos por su parte, además de retratar ciertos sentimientos y sensaciones personales sirven para graficar momentos de transición a nivel social como el “The Times They Are A-Changin” de Bob Dylan o porque no el “The Division Bell” de Pink Floyd el cual es más que directo dejando en claro la posición que estaban teniendo David Gilmour, Rick Wright y Nick Mason en contraposición de su antiguo compañero de grupo y ahora enemigo acérrimo Roger Waters. Claro, para que la cosa no sea tan evidente, el título y varios de los temas que integran el álbum tratan sobre la falta de comunicación y la poca aceptación de inclinaciones ideológicas diferentes que existen en la sociedad a nivel mundial. Esto ya queda en evidencia desde la inquietante y enigmática pero a la vez explícita tapa de este último Lp de la agrupación. Esas dos caras de metal enfrentadas, amenazantes una con otra, forman a su vez un solo rostro, uniendo esas dos
campanas divididas. Además de este mensaje existen otros detalles como las luces que se encuentran por detrás de las bocas de esas dos esculturas, las cuales crean la ilusión de ser el
mensaje o la comunicación entre ambas figuras. Muchos interpretan también que el castillo que se encuentra en el fondo de la fotografía significa la contraposición de lo antiguo, resistiéndose a lo moderno y/o futurista que son esas dos caras de metal. El debate en las tapas de Pink Floyd siempre deja mucha tela para cortar.

“The Division Bell” es el último disco del grupo y es el segundo sin la presencia de Waters. Luego del mal paso que significó “A Momentary Lapse of Reason” el cual estaba destinado a dejar un sabor más que amargo si hubiera sido el final de la discografía, los restantes miembros, Gilmour, Wright y Mason deciden darle un cierre como realmente se merece la historia de la banda. Este Lp no va a estar nunca a la altura o en el mismo escalón que sus ya conocidas obras cumbres, sin embargo, este disco fue demasiado subvalorado por la crítica en el momento de su edición allá por el año 1994. Claro, las revistas especializadas por esa época ya tenían a sus nuevos
“héroes” en el Grunge y en el incipiente Brit Pop dejando a la generación
Floyd como unos
viejitos que ya estaban
de vuelta y no encajaban dentro de los nuevos sonidos. Ni hablar de los
“misiles” que lanzaba Waters cuando le preguntaban por el nuevo trabajo de sus ex compañeros. En la otra vereda, se encontraban los fans que recibieron esta nueva entrega del grupo con los brazos más que abiertos ubicándolo en el puesto número uno de los discos más vendidos de ese año. Más allá de todo esto, el paso del tiempo le sienta más que bien a este disco ya que tal cual como sucede con algunas personas, la madurez los vuelve más interesantes y/o atractivos. Quizás también parte de este encanto radique en que dentro de la vasta discografía de ellos, este Lp se encuentre entre las sombras de algunos de sus mejores trabajos logrando tener aún esa magia de no haber sido comercializado tanto como otros.
“The Division Bell”, a su vez significó el verdadero regreso del
Gigante ya que fue compuesto por los tres Floyd, volviendo a tener una gran incidencia en el sonido el aporte de Wright, cosa que en el disco anterior no sucede restándole eficacia. Muchos ven a ese anterior Lp casi como un trabajo solista de Gilmour más que un disco de Floyd, pero eso ya es otra historia. La grabación del disco fue realizada en varios estudios incluyendo la particular casa flotante de Gilmour, llamada Astoria. El Lp contó con el aporte en la producción del ya conocido por la banda, Bob Ezrin.

Volviendo al concepto principal del álbum que tiene a la comunicación como principal argumento, se pueden encontrar otros temas como el aislamiento o el enfrentamiento. “Poles Apart” lleva marcado a fuego el nombre Waters en sus letras, ya que en ella se habla sobre los cambios que se producen en las personas debido a varios motivos que los ubican en un rol desconocido y que muchas veces los distancian de esos seres que los acompañaron durante varios años de su vida. Otra canción que entre líneas tiene también como destinatario al ex Floyd es el sensible “Lost For Words”. Por su parte, “Wearing The Inside Out”, instrumentalmente muy logrado, con un gran aporte en saxo de Dick Parry y con Wright como cantante principal, trata sobre las barreras muchas veces inquebrantables que nos edificamos y levantamos ocultándonos ante los demás por temor a no ser comprendidos o lastimados.
El concepto de la comunicación del disco queda bien explícito con “Keep Talking”
-cuenta con un sampleo de la voz del físico Stephen Hawking-, mientras que el sentido “A Great Day For Freedom” con su ambiente claustrofóbico y épico y su letra que retrata la intolerancia y los consecuentes conflictos bélicos que en muchas oportunidades se suscitan, lo ubican como uno de los mejores temas del disco. No está demás recordar que por esos años todavía se disfrutaba con euforia la caída del Muro de Berlín, terminando con esto años de diferencias sociales, políticas e ideológicas dentro de un mismo país, sin embargo como contraposición a esto, se encontraba el conflicto bélico por la entonces Yugoslavia lo cual derivo en la división y gestación de varios países. Pink Floyd, nunca le fue esquivo a los temas sociales, políticos y humanos, aún incluso cuando ya la presencia de Waters -el más implicado con estas causas- ya no se encontraba dentro de la agrupación.

Por su parte, “Cluster One” y Marooned” son dos temas instrumentales que tienen como protagonista principal a la guitarra de Gilmour
-se siente por sus solos que se liberó de las ataduras de Waters-, pero tiene una muy buena base de teclados por parte de Wright. “What Do You Want From Me” ya desde su estilo y la producción de las voces suena al típico tema épico de los años dorados de Floyd. El cierre del Lp esta destinado a “High Hopes”, un tema que cierra de forma magistral y como se merece la discografía de ellos. Un aire épico, enigmático pero a la vez esperanzador, tal cual como su título lo indica, envuelve esta canción de más de 8 minutos de duración, la cual trata sobre los logros y decepciones de la vida.
“The Division Bell” no estará dentro de los 5 mejores discos de Floyd, sin embargo el paso del tiempo es el mejor aliado de este Lp, ya que en la distancia lo enaltece cada vez más, haciéndolo subir peldaño a peldaño dentro de su discografía. Con este álbum el
Gigante dio su último aliento antes de caer y causar ese estruendo que tienen las grandes bestias al morir.
Augustus Pablo: "East of The River Nile" (1977)

¿Cuantas veces al mencionar o pensar en un músico se nos viene a la par y de la mano su instrumento musical? Por ejemplo, al pensar en Hendrix al instante se nos aparece su guitarra Stratocaster, con Elton John su piano y así las equivalencias continúan. Uno de esos artistas que también es reconocido de inmediato por la utilización de su instrumento musical
-el cual es más que exótico para algunos- es Augustus Pablo. Está bien, Pablo nunca tendrá el reconocimiento ni la masividad de los mencionados anteriormente pero esto no le resta calidad a su obra. Este jamaiquino popularizo el uso de la melódica dentro del Reggae, el cual a pesar de tener un sonido muy noble y característico siempre fue visto como un instrumento para niños los cuales lograban con esto tener su primer contacto con la música.

Sin embargo, Pablo lo adoptó como su sello personal y lo utilizó a lo largo de toda su carrera en cada uno de sus discos y presentaciones. No está demás aclarar que mucho material
-si no es la mayoría- de las cosas que se producen o produjeron en Jamaica fueron lanzadas como simples y algunas de esos
“tesoros” pueden llegar a ser casi
arqueológicos ya que se encuentran deteriorados o simplemente se perdieron. Así también sucede con los Lp, no todos los artistas de ese país cuentan con un catalogo discográfico bien definido y ordenado, mucho de esto debido a la falta de un mercado que más allá de un alcance local no sabía y además no tenía el presupuesto necesario para su explotación internacional. Hubo casos aislados de éxitos que provenían de la isla pero fueron efímeros hasta la llegada de Marley que más o menos y a duras pernas ordenó el mercado musical de ese país.
Lo mencionado anteriormente no es un dato para nada menor ya que dentro de la discografía de Pablo se encuentran trabajos de muy buena calidad pero la cantidad de material grabado no está bien definida ya que en ese momento se editaban cosas sin tener un registro demasiado catalogado. Incluso, si a esto le agregamos que el estilo que abrazó Pablo desde un principio fue el Dub, la cosa se pone un poco más complicada aún. El Dub es ese estilo que nació como un Lado B de los temas cantados que aparecían justamente en la primera cara de los discos pero en este caso de forma puramente instrumental. Así de a poco fue creciendo hasta llegar a la madurez logrando tener canciones propias y no sólo las versiones instrumentales de algunos temas, convirtiéndose además como parte de un estilo dentro del Reggae. Continuando con lo anterior, dentro del Dub se encuentran muchos artistas reconocidos como es el caso de Lee Perry o King Tubby por mencionar sólo a dos de los más renombrados, pero sin embargo, el que pueda decir con seguridad que tiene o conoce todo el catalogo discográfico de ellos de seguro esta mintiendo. Esto debido a la cantidad de material grabado y re-grabado por ellos en varios formatos y con distintas instrumentaciones, haciendo de esto una tarea muy difícil el seguir sus huellas musicales.

Por supuesto que existen muy buenos Lp´s de ellos que supieron ganarle a los famosos compilados que reúnen un puñado de sus canciones, como es el caso del “East of The River Nile” de Augustus Pablo, el cual además de haber gozado de cierta popularidad en su tiempo, es de seguro una muy buena puerta de acceso para conocer su obra. Mencionar alguna de las canciones que integran el disco por sobre otra sería ser injusto con la obra en sí misma, ya que el Dub más allá de tener alguna que otra canción reconocida, fue hecho para ser escuchado en su totalidad, siendo una música corporal y espiritual. Así van desfilando temas como “Natural Way”, “Nature Dub”, “Unfinished Melody”, “Jah Light”, “Memory of The Ghetto”, “East of The River Nile”
-quizás la canción más reconocida de Pablo- o “Addis-A-Baba”. Los años anteriores a la edición de este Lp como los inmediatamente posteriores son considerados los más prolíficos en su carrera destacándose trabajos como “This is Augustus Pablo”, “King Tubby Meets Rockers Uptown” u “Original Rockers”.
Luego de este trabajo seguirían varios más pero quizás uno de los más reconocidos sea la colaboración que tuvo una vez más con King Tubby en “Rockers Meets King Tubbys in a Fire House” de 1980. Los ´80 no serían una buena década para Pablo pero continuó editando álbumes hasta que, el 18 de Mayo de 1999, a los 45 años de edad, su vida llegó a su fin por consecuencia de un cáncer el cual sufría ya hace tiempo. Sin embargo, como legado queda su música y mucho material para seguir conociendo a este artista y a ese estilo musical que lo vio nacer, el Dub.
Cheap Trick: "In Color" (1977)

La imagen no es nada… ¿La imagen no es nada? Por favor, qué lejos de la cruda realidad se encuentra esa frase publicitaria en estos tiempos modernos donde todo es mirado con un ojo crítico, observado, catalogado y aprobado según vestimenta, apariencia y atractivo físico. Si no estás dentro de los cánones que impone la tendencia por parte de la sociedad, estás fuera del
“circuito”, no perteneces a ese
“selecto” grupo de personas que siguen, visten, escuchan, leen y consumen lo último de lo último encolumnándose sin correrse un solo paso de esa larga fila de grises, porque si lo harían ya no serían parte de lo
cool. El tema de la imagen y la venta van de la mano, se necesitan uno al otro. Todo,
entra por los ojos. Esto se ve en el día a día, y cada vez con más asiduidad, que se utiliza el prototipo de imagen que uno considera como ideal pero que tantas veces se encuentra lejos de estarlo para la gente común. Con esto no se está descubriendo nada nuevo, esta manipulación de la imagen viene desde los primeros tiempos de la publicidad abarcando con su
“brazo protector” todos los mercados.
El rock no fue ni es la excepción a la regla. Bill Halley pasó de ser el padre del Rock and Roll a ser el abuelo en cuestión de meses ante la aparición de un joven y talentoso Elvis Presley, el cual era mucho más rentable económicamente para la industria musical por su imagen de rebeldía y/o desenfreno sexual. Esto atrajo el consumo de muchachos que querían verse y vestirse como él mientras que el público femenino también consumía compulsivamente a Presley pero desde el lado de la devoción y el despertar sexual. Si a todo esto le agregamos que la sociedad adulta no veía con buenos ojos las apariciones de Presley y sus jugueteos de pelvis convirtiéndolo con esto aún más en el objeto a consumir por parte de esos jóvenes que querían despegarse y revelarse contra los mandatos impuestos por sus padres y la sociedad, el negocio de la venta estaba asegurado.
Así, con cada tendencia y aparición de grupo de moda se iba creando un público de consumo y se trataba de
“vender” una imagen de la mejor forma. Sin ir más lejos los Beatles eran representados por sus vestimentas y peinados como los chicos
“bien”, mientras que los Rolling Stones eran su contracara, sutilmente desalineados, y rodeados de escándalos vendiendo una imagen más rebelde. De ahí la frase impuesta por el por aquel entonces manager de los Stones, Andrew Loog Oldham con el
“¿Dejaría que su hija saliera con un Rolling Stone?” fue una buena jugada publicitaria. Justamente estos últimos, tenían desde sus comienzos a un tecladista que los acompaño durante muchos años como fue Ian Stewart, que por no cuajar dentro de la imagen de chicos rebeldes, pero
facheros, que tenían los otros Stones no apareció nunca en la portada de los discos de ellos, ni en presentaciones en TV teniendo sólo un lugar para las grabaciones en estudio. Así, tan tajante y cruel es muchas veces la escena del rock donde la figura del Rock Star tiene que ser carilindo y rebelde.

Sin embargo, uno de los grupos que usó a su conveniencia y hasta ironizaba en cuanto a la imagen que tendría que tener una banda, fueron los Cheap Trick. Esta excelente agrupación de finales de los ´70 que con su sonido supo encolumnarse dentro de las huestes del Power Pop, lo formaban cuatro integrantes. Robin Zander en la guitarra rítmica y Tom Petersson en el bajo siendo ambos la cara bonita de la banda, mientras que la otra parte les correspondía a Rick Nielsen, guitarrista y principal compositor y Bun Carlos en la batería. Estos últimos a pesar de ser la parte creativa de la agrupación no habían sido beneficiados por la naturaleza con su belleza. De todas maneras, ellos mismos reforzaban esa diferencia con la otra dupla ya que acentuaban esos
“defectos”. Nielsen, era flaco, calvo y de ojos saltones y se vestía siempre con una gorrita con visera, moñito y unas camisas abrochadas hasta el último botón. Por su parte, Carlos prefirió el
look oficinista para subirse a los escenarios, remarcando sus lentes, bigotes y su exceso de peso. Por su parte, la contracara de estos, Zander y Petersson tenían pelo largo, botas y una constante pose
langa. Esto queda de manifiesto en las portadas de algunos de sus discos como son “Heaven Tonight” o “In Color” donde en este último la tapa del Lp los tienen a Zander y Petersson sentados sobre unas motos en una pose bien macho y rebelde, mientras que al dorso se encontraban Nielsen y Carlos sobre unas bicicletas con una estética no muy
“ganadora”.

Más allá de que esto para los integrantes de la agrupación haya sido motivo de chiste e ironía hacia la sociedad de consumo, la compañía discográfica sacó rédito de esto ya que era mucho más rentable poner en la tapa de un disco una foto que despertara la aceptación y futura compra del público femenino que ubicar a la parte menos agraciada físicamente ganando sólo el rechazo por parte de los compradores. Luego de un Lp bajo el mismo nombre de la agrupación el cual dejó más dudas que certezas en cuanto a ventas, deciden llamar al productor Tom Werman para comenzar con las grabaciones de su segundo larga duración, “In Color” de 1977. El sonido de los Cheap Trick en este nuevo trabajo es más puro y limpio, dejando atrás esa crudeza del primer álbum. Las canciones se corrieron un poco más hacia el pop ganando en fuerza y
gancho pero siendo constantes en su rock estridente de guitarras.

El disco comienza con “Hello There”, una canción de casi minuto y medio de duración con aires de Glam Rock, bien arriba en cuanto a instrumentación de guitarras que nos da ciertos indicios de cómo será el sonido del Lp. Ya desde este primer tema el cambio sonoro de los Cheap Trick, tan visceral como antes pero más pulido, marca la diferencia con el trabajo anterior. Siguen bien arriba con el Hard Rock de “Big Eyes”, uno de sus clásicos dentro de su repertorio, para luego despacharse con la emotiva “Downed”. En esta canción el arreglo vocal de Zander comienza de forma onírica junto a unas cuerdas de fondo para luego despacharse con unas estridentes guitarras en un auténtico tema de Power Pop. La próxima canción, “I Want You To Want Me” es una de las más rendidoras en cuanto a lo comercial por su tono pegadizo y la estructura de su canción. La misma debe mucho a bandas que los influenciaron de forma directa como pueden ser los Badfinger, Big Star o los Beatles. La particularidad de este tema es que fue descartado de su primer larga duración pero fue incluido en “In Color” ya que reunía las condiciones que buscaba el productor Tom Werman para este trabajo.

“You´re All Talk”, es una simple canción de rock pero que tiene un electrizante riff cortesía de Nielsen y la voz de Zander que le aporta dinamismo. “Oh Caroline”, tiene una estructura de composición similar a la ELO, mientras que “Clock Strikes Ten” es un Rock and Roll bien enérgico similar a alguna canción del McCartney solista. El arreglo de Nielsen en las guitarras imitando el paso del reloj al dar las horas con octavas es muy interesante. El próximo tema es otro de los clásicos de los Cheap Trick y es “Southern Girls”, una auténtica gema del Power Pop por su ritmo y estribillo contagioso. Cierran el disco bien arriba con otro tema bien enérgico pero a la vez melódico como es “Come On, Come On”, una canción sencilla en cuanto a estructura, deudora de lo mejor del Glam Rock y que nos deja más que satisfechos. En “So Good To See You”, se destaca la voz de Zander, que nos deja bien en claro que es mucho más que
sólo una cara bonita. Un gran cierre para un gran disco. Luego de este Lp vendría “Heaven Tonight” que sigue el mismo hilo de composición que este “In Color” y lo seguiría el “Live at Budokan” que grabaron en su exitosa gira por Japón el cual los ubicó en el lugar que se merecían ganándose el reconocimiento que les fue esquivo en su país de origen, los EE.UU.
Nancy Sinatra: "How Does That Grab You?" (1966)

Para muchos el apellido puede un tener un valor agregado más que el del simple legado de padre a hijo para distinguirse e identificarse dentro de una sociedad. Para algunas personas puede terminar siendo una mochila de carga y hasta convertirse en un complejo de inferioridad. Algunos hijos cargan durante toda su vida con un apellido que muchas veces tiene un peso y status propio más allá de la persona que lo lleve y esto deviene de haber ganado un reconocimiento histórico, artístico, social, político y/o deportivo entre otros y los cuales no en todos los casos suelen ser positivos. Con esto último, los hijos y nietos de esas personas muchas veces se ganan más de un dolor de cabeza.
Sin embargo, en otras ocasiones el legado y el peso de ese apellido es digno de ser llevado en alza pero termina siendo una carga muy pesada para esos hijos que siempre van a llevar el rotulo de ser el
“hijo de…”. Ejemplos de este tipo existen por doquier y el rock no es la excepción. Sean Lennon, Jakob Dylan o Jeff Buckley sólo por nombrar algunos, tienen o tuvieron que hacer sus carreras artísticas cuesta arriba cargando el lastre de ser los hijos de un padre famoso con todo lo que eso conlleva. En algunos casos pudieron sobresalir y ganarse su propio nombre dejando de lado un poco el rótulo de
“hijo de…”, mientras que en otras ocasiones el apellido termino
“comiendo” a la persona.

Otro de esos artistas, en este caso femenino, que tuvo que convivir con la difícil tarea de tener un padre famoso fue Nancy Sinatra. Menuda tarea tuvo ella para tratar de hacer una carrera musical cuando su padre, Frank, es aún hoy considerado como uno de los mejores cantantes de todos los tiempos
-sino es para muchos el único- el cual trascendió fronteras no sólo en el mercado musical sino también en el fílmico. El legado de Sinatra (p) es muy grande, cantó con las mejores orquestas, se rodeó de las grandes estrellas de Hollywood, ejecutó estilos musicales de una forma exquisita y hasta coqueteó con otros artistas de estilos diferentes del que provenía él, como es el caso de Tom Jobim y Elvis Presley por nombrar algunos.
Nancy tuvo que salir a hacer su carrera con todo el curriculum de su padre a sus espaldas, obviamente no estuvo a la altura de las circunstancias pero sin embargo hubo muchas cosas que son destacables y positivas. Sinatra (p) más allá de la música fue un abanderado de su país en materia social, ya que represento una imagen de vida con principios políticos y sociales para toda una generación dentro de la sociedad de EE.UU. Por su parte, Nancy, salvando algunas diferencias, también definió un modelo de mujer para la generación femenina de la década de los ´60. Se convirtió en un ícono a seguir, marcando tendencia y moda dentro de las jóvenes mujeres de la época. Su forma de vestir, con esas minifaldas creadas por Mary Quant, sus peinados, y las botas de taco alto que se convirtieron en canción con “These Boots are Made for Walkin”
-toda una declaración de principios para el sexo femenino- definieron la imagen de la mujer en los ´60. Esa impronta y pose
“cool” de Nancy ayudó para redefinir una estética que también se traslado a sus discos y a su carrera como cantante.

La parte negativa de tener que llevar el apellido de su padre la cual siempre la reducía artísticamente en comparación con Frank, tuvo su lado positivo en las puertas y el camino fácil que se le abrió de forma inmediata y sin tener que
“pelear” por hacerse de un lugar dentro del Show Business. La carrera musical de Nancy comenzó con el Lp “Boots” lanzado en 1966 el cual tuvo una muy buena aceptación ya que posee una muy buena calidad de producción, arreglo y composición de temas. Esto último recae en la figura de Lee Hazlewood, un muy buen productor que en reconocimiento masivo está varios escalones debajo de su contemporáneo colega Phil Spector, pero que sin embargo sus producciones y colaboraciones musicales son de una excelente calidad. Nancy edita su segundo trabajo, “How Does That Grab You?” reforzando todo lo hecho con anterioridad en el primero pero es con este último el que sirvió para definir con más precisión su propio estilo.

El disco cuenta con 4 composiciones de Lee Hazlewood como son la canción homónima al Lp, donde en un ritmo muy similar al “These Boots are Made for Walkin”, lleva el sello y la impronta de Hazlewood. Las otras son la intimista “Not The Lovin Kind”, un tema
jazzy donde Nancy nos deja en claro porque es la hija de Frank Sinatra. Mientras que los otros son “My Baby Cried All Night Long”, otro de los muy buenos temas que integran la placa el cual tiene un excelente arreglo de vientos y por último la cuarta canción que lleva la firma de Hazlewood es “Sand”. Este tema se convirtió en un clásico y tiene la particularidad de que en este caso Nancy comparte la voz principal con Hazlewood, una dupla que luego se establecería en futuros temas como “Some Velvet Morning” por nombrar uno de los más famosos y en un Lp como es “Nancy and Lee” de 1968. Incluso esta sociedad compositiva llego al cine con el tema “You Only Live Twice” la cual integraría la banda de sonido del film de James Bond con el mismo nombre. La conexión con el cine no sería sólo en esta oportunidad, ya que en este disco también se encuentra la versión de “The Shadow of Your Smile”, canción que se hizo famosa por integrar la banda de sonido del film Castillos en la Arena con Richard Burton y Elizabeth Taylor.
“Sorry ´Bout That”, es otro tema muy bien producido por Hazlewood donde se aprecia el espíritu Cool de una generación de los ´60 que estaba cambiando, donde los típicos
“ganchos” al cantar de Nancy Sinatra están a la orden del día. Las baladas dicen presente con “Time”, “Crying Time” de Buck Owens, “Let it Be Me” y “Call Me”, mientras que para los que buscan el Hit lo pueden encontrar al final con el tema “Bang, Bang” composición de Sonny Bono, y el cual tuvo una especie de
revival por dos con el film Kill Bill de Quentin Tarantino
-fanático declarado de los sonidos de los ´60- o por el remix del grupo Audio Bullys.

Hace ya varios años el sello Sundazed editó en CD este Lp agregándole 4 bonus tracks como son “The Last of The Secrets Agents” que integró la banda de sonido del mismo film, “Until It´s Time For You To Go”, “Lightning´s Girl”
-composición de Hazlewood- y “Feelin Kinda Sunday”, tema que Nancy canta a dúo junto a su padre Frank tal cual lo hicieron con la famosa “Something Stupid”. Luego de este disco la carrera de Nancy seguiría su camino con otros Lp´s de muy buena venta y algunas incursiones dentro del cine, pero eso ya es otra historia.